En esta ocasión voy a tomar prestado un cuento cuyo origen desconozco:
Durante la Edad Media, un señor feudal muy rico decidió celebrar el nacimiento de su primer hijo varón regalando un caballo a uno de sus vasallos. Para ello hizo un sorteo entre todos sus súbditos.
El premio fue a parar a manos de un pobre labrador. El vecino de este le dijo:
“- ¡Qué buena suerte! ¡Ahora el caballo te será de gran utilidad para las tareas del campo!
A lo que el labrador contestó:
“- Buena suerte, mala suerte. No sé. Ya se verá.”
Pasados apenas unos días, uno de sus hijos se cayó del caballo y se rompió una pierna. El mismo vecino se acercó a verle y le dijo:
-“¡Qué mala suerte! ¡Por culpa de ese caballo tu hijo se ha roto una pierna y ahora estará un buen tiempo inmovilizado, con todo lo que hay que hacer!”.
A lo que el labrador contestó:
-"Mala suerte, buena suerte. No sé. Ya se verá.”
-"Mala suerte, buena suerte. No sé. Ya se verá.”
En apenas dos semanas el señor feudal entró en lucha con el propietario del feudo vecino por lo que todos los jóvenes de la zona tuvieron que ir al campo de batalla. Todos menos el hijo del labrador, que al estar impedido con la rotura de la pierna no pudo ir a combatir. Uno de los vecinos de la zona, al ver que su hijo no iba a la guerra se acercó y le dijo:
-“Qué buena suerte. Como tu hijo está con la pierna rota no está obligado a ir a combate”.
-“Qué buena suerte. Como tu hijo está con la pierna rota no está obligado a ir a combate”.
A lo que el labrador contestó:
-“ Buena suerte, mala suerte. No sé. Ya se verá.”
-“ Buena suerte, mala suerte. No sé. Ya se verá.”
Ahí queda eso.
si descubro quién lo escribió te cuento (guapa)
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